El subsecretario de Pesca inició en terreno su despliegue en regiones con una reunión clave en Biobío. En el encuentro, dirigentes y autoridades abordaron combustibles, Ley de Caletas y la crisis pesquera, en un contexto marcado por la implementación del nuevo fraccionamiento.
Gobierno impulsa reunión con pescadores artesanales para abordar crisis y combustibles
En su primera visita a la Región del Biobío, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, se reunió con la directiva de Ferepa Biobío y distintas autoridades del sector. El gesto estuvo enfocado en marcar una intención clara de abrir el diálogo y construir una agenda directa con la pesca artesanal, justo en un momento clave para la actividad.
La idea del encuentro fue escuchar de primera mano lo que está pasando en el territorio. Y no es cualquier contexto. El sector atraviesa una etapa especialmente delicada: por un lado, comienza a aplicarse el nuevo sistema de distribución de cuotas establecido por la Ley de Fraccionamiento (Ley 21.752); por otro, persiste la incertidumbre luego de que se retirara el proyecto de una nueva Ley de Pesca.
A la reunión asistieron también el seremi de Economía del Biobío, el director zonal de Pesca y la directora regional de Sernapesca, junto a sus equipos técnicos.
Según explicó el presidente de Ferepa Biobío, Cristian Arancibia, la conversación se centró en una serie de nudos críticos que hoy concentran la preocupación del sector artesanal.
Entre ellos, destacó la implementación de la Ley de Caletas, el diseño del subsidio a los combustibles, tema que ha tensionado el debate en el Congreso y la necesidad de programas de fomento productivo más efectivos para las caletas.
A esto se suma un diagnóstico más amplio: la persistencia de una crisis pesquera a nivel nacional, que no solo tiene componentes económicos, sino también regulatorios, en medio de las modificaciones que el Ejecutivo mantiene en análisis.
La discusión sobre combustibles, en particular, conecta con lo que ya se ha visto en la Comisión de Pesca, donde el Ejecutivo ha debido responder por el diseño del bono y su implementación, en un escenario de presión transversal por dar respuestas más rápidas al sector.
Compromiso en avanzar en medidas progresivas
Uno de los principales resultados de la reunión fue el acuerdo de sostener una nueva instancia de trabajo, esta vez con foco técnico, para avanzar en una agenda concreta.
La señal es relevante: el gobierno de José Antonio Kast, a través de la Subsecretaría, ha planteado que su estrategia no pasará por retomar una reforma estructural inmediata, sino por avanzar en medidas acotadas y progresivas.
En ese marco, este tipo de reuniones aparece como un mecanismo para canalizar demandas específicas del sector artesanal, en contraste con el modelo de reforma integral que impulsó el gobierno anterior.
El encuentro con Ferepa Biobío ocurre en un momento de transición para la política pesquera. Por una parte, el sector enfrenta la implementación del nuevo fraccionamiento, que redefine el reparto de cuotas entre pesca artesanal e industrial y que regirá hasta 2040, con ajustes anuales según desempeño de captura.
Por otra, el retiro del proyecto de nueva Ley de Pesca dejó en pausa una discusión más amplia sobre acceso, licencias y plataforma social, trasladando el foco hacia iniciativas parciales.
En ese escenario, la estrategia del Ejecutivo combina dos planos: avanzar en medidas de corto plazo, como subsidios o ajustes regulatorios y en paralelo, construir una nueva propuesta legislativa con mayor respaldo político.
Señales al sector artesanal
Desde Ferepa Biobío, la evaluación del encuentro fue positiva, destacando la disposición de la autoridad a escuchar directamente a los dirigentes y recoger sus planteamientos.
El compromiso de una nueva reunión técnica deja instalada una señal de continuidad en el diálogo, pero también evidencia que el diseño de la política pesquera sigue en una fase inicial bajo la nueva administración.
La discusión, en adelante, se moverá entre la implementación de las normas ya aprobadas, como el fraccionamiento, y la capacidad del gobierno de articular una agenda que logre equilibrar intereses entre pesca artesanal, industria y regiones.
Por ahora, el Biobío vuelve a posicionarse como uno de los territorios clave donde ese equilibrio se pondrá a prueba.


