Producción salmonera crece siete veces más rápido dentro de áreas protegidas en la Patagonia

Producción salmonera crece siete veces más rápido dentro de áreas protegidas en la Patagonia

25/11/2025

Un crecimiento que supera cualquier proyección

Según publicó G5 Noticias, una investigación realizada por la campaña Salvemos la Patagonia y Fundación Terram reveló un fenómeno que tensiona el debate ambiental en el sur del país: la producción salmonera dentro de áreas protegidas crece a una velocidad muy superior a la observada fuera de ellas.

El estudio señala que, mientras el conjunto de la industria aumentó un 4% anual entre 2001 y 2023, dentro de parques y reservas nacionales la producción salmonera se expandió cerca del 30% anual. Las cifras muestran que estos territorios, originalmente creados para conservar ecosistemas únicos, se han convertido en lugares centrales para la operación salmonera.

Datos que reconfiguran el mapa productivo

La investigación revisó más de dos décadas de información oficial y confirmó que existen 409 concesiones en áreas protegidas, de las cuales 309 están activas. Entre todas generaron más de 3,2 millones de toneladas desde 2001. De acuerdo con los autores del estudio, esta es una evidencia estructural que demuestra el rol que han adquirido estos espacios para la industria.

El análisis también indica que cerca del 17% de toda la producción nacional se realiza en parques y reservas. Sin embargo, el aspecto que más llama la atención es la velocidad de crecimiento. La producción salmonera se acelera con fuerza en zonas donde la intervención humana debiera ser limitada, lo que abre interrogantes sobre la compatibilidad de ambos modelos.

Concentración creciente en dos reservas clave

El informe también detecta una fuerte concentración empresarial. Más del 80% de la biomasa producida dentro de áreas protegidas está en manos de un grupo reducido de compañías. La Reserva Nacional Las Guaitecas, en Aysén, lidera este comportamiento, con 221 centros y más de 100 mil toneladas cosechadas al año.

Le sigue la Reserva Nacional Kawésqar en Magallanes, donde tras su creación las cosechas aumentaron con rapidez. En ambas zonas, unas pocas empresas concentran casi la totalidad de la producción acumulada durante las últimas dos décadas.

Una productividad que resiste incluso en crisis sanitarias

Otro hallazgo relevante del estudio es que los centros ubicados dentro de áreas protegidas muestran un mejor desempeño durante eventos sanitarios o ambientales severos. En episodios como el virus ISA, floraciones algales nocivas o incluso el impacto del COVID, las cosechas fuera de estas áreas disminuyeron, mientras que dentro de parques y reservas aumentaron.

Aunque los investigadores advierten que no es posible establecer causalidad, sí remarcan que existe una asociación estadística consistente: los centros en zonas protegidas parecen absorber mejor los efectos adversos.

El dilema sobre la presencia industrial

El estudio también recoge la postura de especialistas en derecho ambiental, quienes sostienen que la presencia de centros de cultivo en áreas protegidas entra en contradicción con compromisos internacionales como la Convención de Washington, que prohíbe actividades industriales en parques nacionales.

La situación se vuelve aún más compleja en reservas nacionales, donde ciertos usos pueden ser permitidos, pero la evidencia científica sobre los impactos de la producción salmonera plantea cuestionamientos de fondo. La Ley SBAP, aprobada en 2023, tampoco entrega mecanismos claros para revertir concesiones ya instaladas.

Un debate que recién comienza

La discusión sobre la producción salmonera en áreas protegidas vuelve a instalarse con fuerza. El estudio plantea que, sin cambios en el modelo actual, estas zonas seguirán absorbiendo los efectos de una actividad de alto impacto. Tanto los investigadores como los especialistas coinciden en que se requiere una evaluación pública más robusta para determinar la compatibilidad real entre conservación y actividad industrial, y para definir si corresponde retirar concesiones en zonas de protección estricta.