Lebu.– Pescadores de Lebu denuncian que llevan tres meses sin poder salir a pescar tienen a decenas de familias de pescadores artesanales de Lebu y que han debido depender de una olla común y acumulando deudas para sobrevivir. La imposibilidad de capturar jibia y reineta, sus principales fuentes de ingreso, los ha llevado al borde del colapso a la economía local vinculada al mar según indican.
Los dirigentes aseguran que la situación se volvió insostenible desde el invierno. “Estamos quebrados. No tenemos otra forma de sustento y las ayudas no llegan. Llevamos más de tres meses sin poder trabajar y ya no hay cómo pagar los créditos ni mantener las embarcaciones”, comentó uno de los representantes del sector.
La crisis afecta directamente a los tripulantes y a sus familias, quienes advierten que el prolongado cierre de las pesquerías ha dejado sin ingresos a más de 400 trabajadores del mar. En varias caletas se han organizado turnos para cocinar y compartir alimentos, mientras esperan una respuesta del Gobierno.
Los gremios locales insisten en que la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura debe revisar la actual zonificación de la jibia y habilitar permisos excepcionales para evitar un colapso social en la zona. También acusan falta de coordinación entre las autoridades y el sector artesanal. “No pedimos favores, pedimos que se nos deje trabajar”, señalaron.
En paralelo, alcaldes y parlamentarios del Biobío han expresado su preocupación por el impacto social y económico de la paralización. Se espera que en los próximos días el tema sea abordado nuevamente en la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, donde se discuten los efectos del fraccionamiento y la aplicación de la nueva Ley de Pesca en las regiones del sur.


