CONDEPP pide estudio independiente por seis parques eólicos proyectados en el Biobío
El Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero (CONDEPP) manifestó su preocupación por la tramitación de seis parques eólicos proyectados en el Golfo de Arauco, advirtiendo que su instalación podría generar efectos sobre la pesca artesanal, los ecosistemas marinos y el empleo ligado a las comunidades costeras.
Según la organización, las iniciativas sumarían cerca de 5.970 MW de capacidad instalada, una cifra superior a los 5.316 MW que actualmente tiene instalada toda la Región del Biobío. Los proyectos identificados corresponden a Isla Santa María, Brisas Marinas, Espejo de Agua, Viento Azul, Agua Azul y Golfo de Arauco.
Por qué importa
CONDEPP sostiene que los parques eólicos representan una transformación de gran escala para el Golfo de Arauco y cuestiona que no exista una evaluación conjunta sobre los efectos acumulados que tendría la instalación simultánea de los seis proyectos.
El gremio advierte que podrían verse afectados caladeros históricos, aumentar las distancias de navegación y complejizar las maniobras de las embarcaciones, especialmente durante condiciones meteorológicas adversas. Además, plantea posibles impactos derivados del ruido submarino, las intervenciones sobre el fondo marino y la instalación permanente de estructuras y cableados.
La organización también afirma que estos efectos no han sido cuantificados de manera diferenciada para cada una de las actividades pesqueras que se desarrollan en la zona.
En qué consiste
De acuerdo con CONDEPP, los parques eólicos utilizarían tecnología eólica flotante, considerarían concesiones marítimas por 30 años y estarían vinculados a empresas con capitales extranjeros, entre ellas Deep Wind Offshore, de Noruega, y Acciona, de España.
El mayor de los proyectos corresponde a Isla Santa María, que contempla 75 aerogeneradores flotantes y una inversión declarada de US$5.000 millones.
La organización destacó que el Golfo de Arauco sostiene pesquerías artesanales relevantes como reineta, jibia y recursos pelágicos, entre ellos sardina común, anchoveta y jurel. Recordó además que Lebu concentra más de 690 embarcaciones dedicadas a la reineta, alrededor de 400 encarnadoras organizadas y que, en algunos períodos, ha representado hasta el 85% del desembarque nacional de jibia.
Según los antecedentes entregados por el gremio, el valor bruto anual de estas actividades alcanza aproximadamente los $100.000 millones.
El presidente de CONDEPP, Hernán Cortés, señaló que la organización no se opone al desarrollo de energías limpias, pero cuestionó que proyectos de esta magnitud avancen sin medir previamente sus efectos sobre las comunidades costeras y la actividad pesquera.
El dirigente también advirtió una diferencia entre los empleos permanentes que generarían los parques eólicos y los puestos de trabajo que actualmente dependen de la pesca artesanal. Según indicó la organización, cada proyecto declararía menos de 25 empleos permanentes durante su operación, mientras que solo en Lebu más de 2.000 tripulantes y 400 encarnadoras dependen de las pesquerías de reineta y jibia. A ello se sumarían cerca de 2.000 trabajadores de la flota pelágica y otros oficios vinculados al borde costero.
CONDEPP estima que hasta 35.000 empleos directos e indirectos podrían verse comprometidos si no se evalúan adecuadamente los efectos sobre las distintas pesquerías del Golfo de Arauco.
La organización sostuvo además que una parte importante de la energía producida por estos parques eólicos estaría destinada al desarrollo de la industria del hidrógeno verde y su cadena exportadora, más que al abastecimiento energético local.
Qué viene ahora
CONDEPP solicitó que cada uno de los proyectos incorpore un Estudio de Impacto Económico-Social independiente, financiado por las empresas titulares, pero ejecutado con autonomía técnica e integrado a los respectivos estudios de impacto ambiental.
El gremio plantea que esa evaluación considere por separado las pesquerías de reineta, jibia y recursos pelágicos, además del trabajo de las encarnadoras de Lebu, e incluya los efectos acumulados sobre los caladeros, la navegación, la seguridad marítima y los ecosistemas.
Asimismo, pidió garantizar procesos de participación ciudadana, realizar las consultas indígenas que correspondan y evitar que los proyectos de estos parques eólicos obtengan una resolución de calificación ambiental antes de contar con una evaluación que cuantifique el eventual impacto sobre la pesca artesanal.
Según consignó Insular FM, estas solicitudes fueron planteadas por la organización al dar a conocer su análisis sobre los proyectos eólicos que actualmente forman parte de la cartera en tramitación.


