La discusión que se dará en la Comisión Mixta de Pesca en torno a la posible licitación del jurel producto del aumento de cuota global, marcará un precedente clave para el debate de la Ley de Pesca: cuánto y cómo se licitarán las cuotas industriales para generar transparencia y competitividad en el sector.
📍 Contexto: una apertura resistida
Desde inicios de los años 2000, la industria pesquera en Chile ha mostrado una resistencia histórica a la apertura del mercado mediante licitaciones de cuotas de pesca. A lo largo de este tiempo, el modelo predominante ha sido la asignación de cuotas en base a capturas pasadas, un sistema que ha favorecido a los actores tradicionales del sector y que ha limitado el ingreso de nuevos competidores.
Hoy, en el marco de la tramitación de la nueva Ley de Pesca, el gobierno ha propuesto licitar de manera acotada, por dos años, una parte del aumento de la cuota global de jurel, como forma de financiar la plataforma social del mundo artesanal sin aumentar el gasto fiscal.
En vez de usar recursos públicos ya comprometidos, el Estado busca obtener ingresos directamente de la subasta de derechos de pesca, destinándolos a programas de asistencia técnica, infraestructura en caletas, apoyo a la formalización y capacitación de pescadores artesanales.
🧩 Un debate técnico, pero también ideológico
El corazón de la discusión enfrenta dos visiones contrapuestas sobre el rol de las licitaciones en la pesca industrial.
Desde una perspectiva favorable a la apertura del mercado, el economista Claudio Agostini (UAI) planteó en su columna publicada en La Tercera que las licitaciones son la herramienta más eficiente para asignar derechos de pesca. Según su análisis:
Permiten reducir barreras de entrada.
Evitan rentas económicas excesivas para los incumbentes.
Fomentan la competencia y la eficiencia productiva.
Generan señales de precio transparentes.
“Lo correcto es licitar el 100% de las cuotas mediante un proceso competitivo y transparente. El objetivo de la libre competencia es la eficiencia económica. Para ello, hay que defender la competencia, no a los competidores”, escribió Agostini.
En contrapunto, el economista Patricio Arrau, en entrevista exclusiva con PescaHoy.cl, advirtió que las licitaciones pasadas han generado precios de subasta hasta cinco veces superiores al impuesto específico vigente, lo que, en su visión, no refleja precios de largo plazo, sino una distorsión de mercado.
Arrau sostiene que:
Las subastas no han traído nuevos actores, sino que han reforzado la concentración.
El modelo propuesto afectaría la sostenibilidad industrial en Biobío, desviando el jurel desde el consumo humano hacia la harina de pescado, de menor valor agregado y empleo.
El aumento de costos impactaría la viabilidad de las empresas exportadoras chilenas.
“Los precios en las subastas no son una señal de largo plazo. Son una distorsión enorme. No han traído desconcentración y ponen en riesgo la viabilidad de la industria”, afirmó Arrau a PescaHoy.cl.
Así, mientras Agostini subraya la necesidad de abrir el mercado y corregir privilegios históricos, Arrau advierte de los riesgos que podría implicar una apertura mal calibrada en términos productivos y de empleo.
🔎 El apoyo a las licitaciones desde el Ejecutivo y el sector artesanal
Desde el Gobierno, la defensa de la licitación ha sido explícita.
Nicolás Grau, ministro de Economía, afirmó en sesión de Hacienda del Senado en marzo de 2025 que «la licitación de una parte del jurel es una forma de financiar la plataforma social de manera transparente, sin cargar al presupuesto público, y de abrir oportunidades a nuevos actores en el sector pesquero».
Por su parte, el subsecretario de Pesca, Julio Salas, sostuvo ante la Comisión de Pesca que «el mecanismo de licitación permite introducir señales de competencia, evita concentraciones excesivas y genera recursos que se destinan directamente a fortalecer el sector artesanal».
Desde el mundo artesanal, las licitaciones son vistas como una posibilidad de renovación.
Hernán Cortés, presidente de CONDEPP, enfatizó que «sin subastas, la promesa de plataforma social quedaría sin sustento real», mientras que Sara Garrido subrayó que «la entrada de nuevos actores no solo ayuda a democratizar la pesca, sino que también puede diversificar los productos del mar disponibles para el consumo humano», reforzando la soberanía alimentaria.
🧶 ¿Qué viene ahora?
Tras el despacho a Comisión Mixta, será en esa instancia donde se decidirá si el mecanismo de licitación del jurel se reincorpora al texto de la Ley de Fraccionamiento o si se elimina definitivamente.
Más allá de lo inmediato, lo que está en juego no es sólo una fórmula de financiamiento:
Es el tipo de industria pesquera que Chile quiere construir —abierta a nuevos actores y a la competencia, o cerrada sobre derechos históricos consolidados hace décadas.


