El aumento de accidentes fatales en faenas submarinas ha puesto en alerta a la industria salmonera y a los propios trabajadores del mar. Según cifras de Directemar, hasta mayo de 2025 ya se han registrado ocho accidentes de buceo, la mitad de ellos con resultado de muerte. En respuesta, empresas del sector han comenzado a fortalecer el uso de tecnología ROV (vehículos operados remotamente) para reducir riesgos en labores de fondeo y mantención.
Robótica submarina: una estrategia de prevención
Desde la empresa Frasal, que presta servicios marítimos desde hace más de 25 años, aseguran que desde 2023 todas sus maniobras de fondeo se realizan con tecnología ROV. “No contamos con buzos en nuestras tripulaciones. Todas nuestras naves menores están diseñadas para operar con robótica, y el operador ROV trabaja desde un espacio protegido dentro de la embarcación”, afirmó Gerardo Andrade, gerente de operaciones.
El ejecutivo subrayó que este tipo de soluciones se alinean con los estándares de seguridad exigidos por las empresas salmonicultoras, que hoy priorizan certificaciones, protocolos y controles rigurosos antes de ingresar a faena.
La voz de los buzos profesionales
Angela González Navarrete, presidenta del Movimiento de Buzos Profesionales de Chile, valoró el avance en tecnología, pero insistió en la urgencia de formalizar y estandarizar protocolos laborales. “Queremos ejercer nuestra profesión de manera segura. La muerte de nuestros colegas ha sido un dolor inmenso. Necesitamos marcos normativos más sólidos y estamos trabajando en eso con Directemar, ISP y la Dirección del Trabajo”.
El movimiento que lidera busca modificar el actual Artículo 301 del Reglamento de Buceo, además de impulsar el reconocimiento gremial del sector. González recalcó que los buzos no ven a la robótica como una amenaza, sino como una oportunidad: “Quién mejor que nosotros para operar un ROV. Conocemos el mar, los tensores, las líneas de fondeo. Queremos capacitarnos, adaptarnos y evolucionar con la industria”.
Estándares que salvan vidas
Desde el gremio se destaca que el enfoque no debe ser reemplazo, sino integración tecnológica con estándares que protejan la vida de los trabajadores submarinos. “No somos Noruega, pero podemos implementar buenas prácticas adaptadas a Chile. La seguridad no puede seguir dependiendo del azar”, sostuvo González.
La articulación entre empresas, organizaciones sindicales y entes públicos será clave para transformar las condiciones laborales de los buzos y avanzar hacia un modelo de producción que priorice la vida por sobre la productividad.


