Las comunidades de pescadores de Caleta Huellelhue y Cóndor, en la costa de Osorno, retomarán la extracción de choro zapato luego de más de cinco años de veda. La medida, que combinó conservación y desarrollo económico, permitió triplicar la población del molusco, según reveló un reciente monitoreo en el río Huellelhue.
Un modelo de conservación con economía
El proyecto demostró que la veda, acompañada de un manejo sustentable, puede garantizar resultados positivos. La comunidad apuesta ahora por generar un mercado transparente y competitivo para la comercialización del recurso.
Certificación en curso
Los pescadores participan actualmente en un proceso de certificación impulsado por el Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad. La iniciativa busca validar las prácticas sostenibles desarrolladas en conjunto con autoridades y comunidades locales.
Rol de la educación técnica
El Liceo Politécnico de Mehuín se sumó a la estrategia, apoyando la reproducción de los ejemplares en cautiverio y su traslado a sectores donde históricamente hubo abundancia del recurso. Este vínculo entre educación y pesca artesanal fortalece el carácter comunitario del proyecto.
Apoyo institucional
El plan cuenta con la colaboración de Oceana y el Ministerio del Medio Ambiente. Para los dirigentes, como Miguel Espinoza, la clave está en unir conservación y economía: “Apostamos por un modelo donde la conservación y la economía caminen de la mano”, declaró.
El Austral de Osorno destacó que la experiencia de Huellelhue representa un referente de cómo la pesca artesanal puede convertirse en motor de desarrollo sostenible, sin sacrificar la biodiversidad marina.


