Fiestas costumbristas recorren el país revalorizando la pesca artesanal y la identidad costera.

Fiestas costumbristas revalorizan la pesca artesanal de norte a sur

02/01/2026

Desde Atacama hasta Chiloé, el verano vuelve a activar un circuito de fiestas costumbristas que recorren el borde costero chileno, impulsadas por comunidades pesqueras que buscan revalorizar la pesca artesanal, los sabores del mar y la identidad local.

Estas celebraciones, organizadas por caletas y localidades del litoral, combinan gastronomía marina, música, oficios tradicionales y actividades familiares, consolidándose como un espacio clave para la vida comunitaria y el desarrollo económico local.

Un circuito cultural a lo largo del litoral

Según consignó El Mostrador, cerca de quince fiestas costumbristas conforman esta ruta estival que se extiende durante los meses de enero y febrero, con el respaldo de municipios, aportes privados y el fondo concursable Fiestas del Mar de Indespa, que entrega seis millones de pesos a cada evento seleccionado.

Desde la institución se destacó que estas celebraciones fortalecen el consumo de productos del mar y dinamizan el turismo, al tiempo que rescatan oficios como la pesca artesanal, el buceo, la recolección de algas y la acuicultura de pequeña escala.

Sabores y tradiciones de norte a sur

En el norte, la Región de Atacama alberga el Festival del Erizo en la caleta Torres del Inca de Chañaral y la Fiesta del Dorado en la caleta Flamenco. Más al sur, Freirina suma la Fiesta del Salpicón Marino, mientras que en la Región de Coquimbo la Fiesta Costumbrista de Puerto Aldea reúne a comunidades pesqueras en torno a platos tradicionales.

La Región de Valparaíso celebra la Fiesta de la Merluza en San Antonio, y en O’Higgins la Fiesta del Piure Asado pone en valor el trabajo de los buzos mariscadores. Estas fiestas costumbristas refuerzan la identidad local y el vínculo entre gastronomía y territorio.

Cocina del mar y patrimonio vivo

En el centro sur y sur del país, Constitución, Lota, La Araucanía, Valdivia, Calbuco, Bahía Mansa, Maullín y Chiloé completan esta ruta de fiestas costumbristas, con celebraciones que incluyen curantos, choros, algas, pescados y mariscos preparados por las propias comunidades.

Más allá del atractivo turístico, estas festividades cumplen un rol clave en la transmisión de saberes, el fortalecimiento del tejido social y la defensa de la pesca artesanal como patrimonio cultural vivo frente a los desafíos ambientales y económicos del sector.