Los desembarques marinos en Chile registraron una caída de 27% durante el primer trimestre de 2026, alcanzando su nivel más bajo desde 2020 y profundizando el complejo escenario que enfrenta la pesca extractiva nacional.
Según consignó Pulso de La Tercera, entre enero y marzo se desembarcaron 1.085.752 toneladas, cifra muy inferior a las 1.485.609 toneladas registradas durante el mismo período de 2025.
Las cifras forman parte del informe sectorial elaborado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y coinciden con los antecedentes entregados por el Banco Central sobre la contracción que experimentó la actividad pesquera durante el primer trimestre del año.
Por qué importa hablar de desembarques marinos
La caída de los desembarques marinos tuvo un impacto directo en el desempeño económico del sector pesquero nacional.
El Banco Central informó que la actividad pesquera registró una contracción de 19% durante el período, principalmente por una menor disponibilidad de recursos pelágicos.
El deterioro fue particularmente visible en la actividad extractiva desarrollada por la Pesca artesanal y el sector industrial.
Durante el primer trimestre, el desembarque extractivo cayó desde 1.040.464 toneladas en 2025 a 615.777 toneladas en 2026.
Las capturas de peces retrocedieron 41%, mientras que los moluscos registraron una disminución de 42%.
En qué consiste
Los desembarques marinos se vieron especialmente afectados por la baja disponibilidad de jurel y sardina común, dos de los recursos más importantes para la actividad pesquera nacional.
Ambas especies acumularon una caída conjunta de 41% durante el período analizado.
En términos individuales, el jurel disminuyó 35%, mientras que la sardina común retrocedió 53% respecto al primer trimestre del año pasado.
El presidente de Sonapesca, Felipe Sandoval, atribuyó parte de esta situación a factores oceanográficos y climatológicos que estarían modificando el comportamiento de los recursos pesqueros.
Según explicó, los cambios de temperatura del mar podrían estar alterando los desplazamientos de los peces, dificultando su localización y captura.
Mientras la pesca extractiva mostró un fuerte deterioro, la acuicultura registró un comportamiento completamente opuesto.
Las cosechas acuícolas alcanzaron 423.891 toneladas, lo que representó un crecimiento de 7% y el mejor resultado registrado en las estadísticas públicas disponibles de Subpesca desde 1998.
El principal impulso provino del salmón del Atlántico, que aumentó 22% y alcanzó 199.949 toneladas cosechadas durante el trimestre.
Qué viene ahora
La evolución de los desembarques marinos durante los próximos meses será observada con atención por empresas, pescadores y autoridades debido a las implicancias económicas y laborales que tiene la disponibilidad de recursos pesqueros.
Desde el sector industrial existe preocupación por la limitada capacidad de anticipar estos fenómenos y por la necesidad de fortalecer la investigación científica orientada a prever cambios en el comportamiento de las pesquerías.
En paralelo, la acuicultura enfrenta el desafío de mantener sus actuales niveles de crecimiento en un contexto donde distintos actores del sector solicitan mayores certezas regulatorias y políticas públicas orientadas al desarrollo de largo plazo.


