A medida que el reloj cuenta atrás: Las profunda lucha de la industria pesquera de Biobío frente a un cambio inminente
La comunidad pesquera artesanal se encuentra en un periodo lleno de tensión en un clima político y social cada vez más complicado. La Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Industria Pesquera Biobío (Fesisp), recientemente, calificó una decisión gubernamental como «otro balde de agua fría», refiriéndose al proyecto de Ley de Fraccionamiento.
Este proyecto, que aún no se terminaba de asimilar, ya estaba causando estragos en la comunidad pesquera cuando golpeó un nuevo desarrollo: el Gobierno ha otorgado el estado de suma urgencia al proyecto, dejando solo diez días para su discusión y aprobación. «Ahora nos cae de golpe», lamentó la comunidad a través de un comunicado.
La presidenta de Fesip, Juana Silva Chávez, refiere al estado de suma urgencia como una lucha contra el tiempo. Destaca que todo empezó cuando el Ministro Grau decidió separar el fraccionamiento de la nueva Ley de Pesca, obligando a sendos trámites a ser aprobados por separado.
«En maratónicas sesiones, sin sustento técnico sino ideológico, sin tiempo para debatir, de escuchar a expertos, de resolver cientos de dudas e incertidumbres -que aún persisten- así, así se despachó a la Cámara Alta,”
explicó Silva Chávez. También, añade que debido a la suma urgencia declarada por el Gobierno, solo quedan diez días para su discusión y aprobación en el Senado.
Lo más alarmante para la Fesip es el efecto que tendrá en los trabajadores de las plantas de procesos de la industria pesquera. Según ellos, si la ley se aprueba como está, las cuotas para los pescadores artesanales aumentarán, lo que resultará en una disminución de las cuotas para el sector industrial.
«Como trabajadores de las plantas de procesos de la industria pesquera, somos unos de los más perjudicados,» afirmó Silva Chávez. Comentó además que la implementación de la nueva ley podría conllevar a la clausura de varias plantas pesqueras, dejando a unas 2.000 familias, en su mayoría lideradas por mujeres, sin empleo.
«El destino del recurso extraído por el sector arsenal son para harina de pescado y no para consumo humano,»
agregó Silva, destacando una delicada implicación del aumento de cuotas para los pescadores artesanales en la actualidad.
Finalmente, Silva expresó una fuerte decepción y rechazo hacia los parlamentarios de Biobío. Hizo un llamado implorando a los parlamentarios que consideren los efectos a largo plazo y no formen parte de un «populismo desmedido e idealismo mal entendido».
Artículo escrito por: Aqua, lea el artículo original.

