El subsecretario de Pesca y Acuicultura encabezará el 38.º período de sesiones del Comité de Pesca de la FAO (COFI38), instancia intergubernamental que reúne a cerca de 130 países. Desde la presidencia, Chile tendrá un espacio relevante en las discusiones sobre sostenibilidad, pesca artesanal, seguridad alimentaria, ciencia y gobernanza de los océanos.
Chile tendrá un rol de conducción en uno de los principales espacios multilaterales donde se discuten las políticas que marcarán el futuro de la pesca y la acuicultura. La designación del subsecretario Osvaldo Urrutia para presidir el Comité de Pesca de la FAO sitúa al país al frente de una agenda donde convergen la sostenibilidad de los recursos, la producción de alimentos, la actividad pesquera y la protección de los ecosistemas marinos.
La elección se produjo en Roma, Italia, donde representantes de cerca de 130 países se encuentran reunidos para abordar los principales desafíos que enfrenta el sector a nivel mundial, desde el manejo sostenible de los recursos pesqueros y la protección de los ecosistemas marinos hasta la seguridad alimentaria y el desarrollo de las comunidades que dependen del océano.
Con la designación de Urrutia para encabezar el COFI38, Chile pasa a ocupar una posición de conducción dentro de una instancia creada en 1965 y que funciona como uno de los principales espacios intergubernamentales para discutir políticas pesqueras y acuícolas a escala global.
Sostenibilidad, producción y seguridad alimentaria
La llegada de Chile a la presidencia del Comité abre además un espacio para proyectar la experiencia nacional en materias como pesca artesanal, acuicultura de pequeña escala, investigación científica, cambio climático, conservación de la biodiversidad y seguridad alimentaria.
Tras su elección, Urrutia puso precisamente el acento en uno de los equilibrios que atraviesa actualmente la discusión pesquera internacional: cómo compatibilizar la explotación de los recursos marinos con su conservación y, al mismo tiempo, mantener su aporte a la alimentación y al desarrollo económico.
“Es un verdadero honor asumir la presidencia del Comité de Pesca de la FAO y, al mismo tiempo, es un enorme compromiso. Tenemos por delante desafíos que requieren que trabajemos coordinadamente con todos los países, porque necesitamos compatibilizar de manera correcta la sostenibilidad de nuestros recursos con la actividad pesquera, mantener niveles de captura que permitan alimentar a nuestras poblaciones y, al mismo tiempo, seguir avanzando permanentemente en ciencia, conocimiento y mejores herramientas para tomar decisiones”, señaló el subsecretario.
La declaración instala la ciencia y la disponibilidad de información como parte central de las decisiones pesqueras, pero también incorpora una dimensión que ha ganado espacio en las discusiones internacionales: el papel de los productos del mar dentro de los sistemas alimentarios.
Para Urrutia, el debate no puede quedar restringido únicamente a cuánto se captura o bajo qué mecanismos se administran las pesquerías.
“No podemos perder de vista algo fundamental: los productos del mar son alimentos sanos, saludables y una fuente muy importante de proteínas para millones de personas en el mundo. Por eso, mientras más podamos avanzar en que estos alimentos lleguen a las mesas de las personas, de manera responsable y sostenible, estaremos también contribuyendo a una mejor alimentación y a la seguridad alimentaria”, agregó.
Chile y la gobernanza internacional de la pesca
La presidencia del COFI38 también entrega a Chile una plataforma para profundizar materias que el país ha venido promoviendo en los espacios multilaterales vinculados a la administración de los océanos.
Entre ellas aparece el fortalecimiento de las organizaciones regionales de pesca, organismos que cumplen un papel especialmente relevante en aquellas pesquerías que se desarrollan en alta mar o involucran recursos que se desplazan entre las jurisdicciones de distintos Estados.
El desafío de fondo es avanzar hacia mecanismos de gobernanza capaces de coordinar a los países en torno al ordenamiento y manejo sostenible de recursos que, por sus características, no pueden ser administrados exclusivamente desde una perspectiva nacional.
En ese escenario, la elección de Urrutia amplía la presencia institucional de Chile en una discusión que combina dimensiones productivas, ambientales y sociales. La pesca artesanal y la acuicultura de pequeña escala conviven en estos foros con debates sobre grandes flotas, investigación científica, cambio climático, conservación y disponibilidad de alimentos.
La nueva responsabilidad del subsecretario se produce, además, en momentos en que la administración de los recursos marinos enfrenta presiones que obligan a los Estados a buscar equilibrios cada vez más complejos.
Por una parte, existe la necesidad de conservar las poblaciones pesqueras y proteger los ecosistemas de los cuales depende su productividad. Por otra, millones de personas dependen de la pesca y la acuicultura como fuente de empleo, actividad económica y alimentación.
Ese será parte del escenario que deberá conducir Osvaldo Urrutia durante el 38.º período de sesiones del Comité de Pesca de la FAO, con Chile instalado en la presidencia de una instancia donde participan cerca de 130 países.
La posición entrega al país una oportunidad para proyectar internacionalmente su experiencia pesquera, pero también supone asumir un papel de articulación entre Estados con realidades productivas, capacidades institucionales e intereses distintos.
El desafío institucional estará precisamente allí: conducir una discusión internacional donde sostenibilidad, actividad económica, ciencia y seguridad alimentaria deberán convivir dentro de una misma agenda, mientras los países buscan mecanismos que permitan mantener la capacidad productiva de los océanos sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.


