Un gremio que se siente excluido
La reciente aprobación de la ley que regula el contrato especial de buceo generó molestia en la Asociación Gremial de Buzos Profesionales de Chile. El gremio aseguró que el proceso legislativo avanzó sin considerar su experiencia directa ni sus observaciones técnicas, pese a que la actividad de los Buzos es clave en distintas industrias del país. En un artículo publicado por mundoacuicola.cl, la organización expresó que el proyecto no recoge sus aportes y que representa una señal de postergación hacia un oficio históricamente expuesto a riesgos elevados.
Una normativa que no convence
La ley reconoce el ejercicio profesional del buceo, establece un contrato especial y fija obligaciones reforzadas en seguridad y salud laboral. También incorpora un registro de servicios, regula protocolos ante accidentes y declara el 18 de diciembre como Día Nacional de las y los Buzos. Sin embargo, la Asociación señaló que varias de estas materias ya existían en normativas previas y que el Congreso no garantizó una participación efectiva en su elaboración.
Dudas sobre el reglamento técnico
Uno de los principales cuestionamientos del gremio es que no se les permitió revisar el reglamento técnico que deberá elaborar el Ministerio del Trabajo. A su juicio, esto es una omisión grave, ya que este documento definirá las condiciones operativas del buceo profesional. La Asociación argumentó que el proceso legislativo incumplió estándares internacionales como el Convenio 155 de la OIT, que exige consultar a organizaciones representativas de trabajadores en materias de seguridad y salud laboral.
Llamado a retomar el diálogo
El gremio sostuvo que la exclusión de los Buzos en la discusión deriva en una regulación que no refleja las necesidades reales del sector ni la complejidad de las faenas submarinas. Pese a ello, la Asociación manifestó su disposición a seguir colaborando con conocimientos técnicos para construir un reglamento complementario que responda a las exigencias del trabajo bajo el agua. Insistieron en que solo un diálogo técnico y participativo permitirá mejorar las condiciones laborales en una actividad donde el riesgo es parte cotidiana del oficio.


