Pesqueros extranjeros bajo vigilancia: Armada detecta cerca de 70 barcos al norte de Rapa Nui
Un operativo de fiscalización permitió observar directamente a 21 pesqueros extranjeros y un buque factoría en alta mar. Según informó BioBioChile, cerca de 70 pesqueros habían sido detectados en el sector y, más al norte, operaba una concentración de alrededor de 300 barcos, en una zona donde las flotas de aguas distantes tienen entre sus objetivos recursos como la jibia.
La Armada de Chile mantiene bajo vigilancia una importante concentración de embarcaciones pesqueras extranjeras que opera en aguas internacionales al norte de Rapa Nui, en medio de la preocupación que genera el desplazamiento de las grandes flotas de aguas distantes por el Pacífico suroriental.
Según informó BioBioChile, cerca de 70 pesqueros extranjeros fueron detectados en el área donde la Armada realizó el viernes 4 de septiembre una nueva Operación de Fiscalización Pesquera Oceánica (OFPO). Durante el despliegue, las unidades chilenas pudieron observar directamente a 21 embarcaciones realizando distintas actividades extractivas, además de un buque factoría.
Un antecedente resulta clave: de acuerdo con la información recopilada durante el operativo, no se constató que estas embarcaciones hubieran ingresado a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile.
La actividad se desarrolla a unas 900 millas náuticas —aproximadamente 1.670 kilómetros— de la costa chilena y tiene entre sus recursos objetivo al pez espada, el atún y el calamar gigante o jibia.
La concentración detectada por la Armada representa solo una parte de la operación pesquera existente en esta zona del Pacífico.
BioBioChile informó que, más al norte del sector fiscalizado, se encontraba el grueso de una flota compuesta por alrededor de 300 embarcaciones, también fuera de la ZEE nacional. Los registros internacionales muestran, además, una fuerte presencia de barcos de bandera china en la pesca industrial de aguas distantes que se desarrolla frente a Sudamérica.
Uno de los recursos relevantes para estas embarcaciones es la jibia (Dosidicus gigas), pesquería que también tiene importancia económica y social para Chile y otros países de la costa del Pacífico.
De acuerdo con datos de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (SPRFMO) citados por BioBioChile, durante 2024 China mantuvo 528 buques poteros dedicados a la captura de calamar gigante dentro del área regulada por esa organización. En conjunto, acumularon 114.475 días de pesca durante ese año.
Sin embargo, el aumento del esfuerzo pesquero coincidió con una caída cercana al 45% de las capturas, mientras la productividad descendió hasta aproximadamente 2,4 toneladas por embarcación y día.
La magnitud de estas operaciones es posible por una estructura logística que permite a los pesqueros permanecer durante extensos periodos alejados de sus puertos de origen. Mediante transbordos en alta mar, las capturas pueden ser transferidas a buques frigoríficos encargados posteriormente de transportarlas hacia sus mercados de destino.
La vigilancia chilena desde el aire y el mar
Para controlar estos desplazamientos, la Armada desplegó un avión de exploración aeromarítima P-3 ACH Orión, que durante más de dos horas recorrió la zona donde operaban las embarcaciones.
Según detalló BioBioChile, para realizar la identificación el avión descendió hasta aproximadamente 200 metros sobre el nivel del mar, permitiendo obtener registros visuales, individualizar matrículas y determinar las características de las operaciones observadas.
“Nuestra misión es fiscalizar a un grupo de embarcaciones extranjeras que están operando a mil millas del territorio nacional, qué actividades están realizando y determinar adónde se dirigen”, explicó al medio el capitán de fragata y piloto naval Eduardo de la Cerda.
El despliegue también contó con la participación de la fragata Almirante Cochrane, que regresaba desde Hawái tras participar en el ejercicio multinacional RIMPAC, y del remolcador de alta mar Galvarino.
Las unidades chilenas intentan además establecer comunicaciones radiales con las embarcaciones y recopilan sus antecedentes de identificación. Si aparecen indicios de eventuales infracciones, las unidades de superficie pueden realizar controles directamente en el mar.
Fuera de las 200 millas no significa pesca ilegal
La ubicación de la flota establece una diferencia jurídica fundamental. La Zona Económica Exclusiva de Chile se extiende hasta las 200 millas náuticas desde las líneas de base. Dentro de ella, el país posee derechos soberanos para la exploración, explotación, conservación y administración de sus recursos naturales.
Más allá de ese límite comienza la alta mar. Por ello, la presencia de embarcaciones extranjeras pescando fuera de las 200 millas no constituye por sí misma pesca ilegal.
La actividad, sin embargo, tampoco se desarrolla sin regulación. Los barcos deben someterse a las obligaciones internacionales correspondientes, a las responsabilidades de sus Estados de bandera y a las reglas establecidas por organismos regionales como la SPRFMO, que administra pesquerías de alta mar en el Pacífico Sur.
La vigilancia adquiere especial importancia debido a los antecedentes registrados en años anteriores. BioBioChile recordó que análisis de Global Fishing Watch sobre la actividad desarrollada en 2020 frente a Sudamérica identificaron 615 embarcaciones industriales, de las cuales el 95% eran chinas, además de anomalías relacionadas con sistemas de identificación y posiciones reportadas.
Esos antecedentes, sin embargo, no permiten atribuir irregularidades a los barcos observados ahora por la Armada chilena, respecto de los cuales no se constató ingreso a la ZEE nacional durante este operativo.
La presencia de estas flotas vuelve a poner el foco sobre la capacidad de vigilancia que Chile mantiene alrededor de su extensa Zona Económica Exclusiva y de áreas particularmente sensibles como Rapa Nui, Salas y Gómez, Juan Fernández y Nazca-Desventuradas.
También ocurre en un momento en que la situación de la jibia mantiene abierto un debate interno respecto de su disponibilidad, manejo y explotación, mientras las grandes flotas internacionales siguen al recurso durante sus desplazamientos por aguas internacionales del Pacífico.
La fiscalización chilena, por ello, no se limita a determinar qué recursos están capturando los barcos extranjeros. La Armada también mantiene tareas relacionadas con seguridad de la navegación, contaminación y protección de la vida humana en el mar.
Por ahora, el dato central del último despliegue es doble: 21 pesqueros y un buque factoría fueron observados directamente, cerca de 70 embarcaciones habían sido detectadas en el sector y varios centenares permanecían más al norte. Pero, según los antecedentes informados por BioBioChile, ninguna de las embarcaciones fiscalizadas había sido detectada pescando dentro de la Zona Económica Exclusiva chilena.
La frontera de las 200 millas sigue siendo, así, el límite decisivo que separa la explotación de recursos bajo jurisdicción chilena de la actividad pesquera desarrollada en alta mar, y explica por qué mantener capacidad de vigilancia sobre ambos lados de esa línea se ha convertido en una tarea permanente para el Estado.


