El sostenido aumento en el precio de los combustibles volvió a encender las alertas en el sector pesquero artesanal. Desde la Región del Biobío, dirigentes advierten que el escenario ya está impactando la operación diaria de miles de pescadores, en un contexto marcado por mayores distancias de captura y menores márgenes económicos.
“El sostenido aumento en el precio de la bencina y del diésel se ha transformado en un factor crítico que impacta directamente la operación diaria del sector”, señaló Cristian Arancibia Chandia, presidente del directorio de Ferepa Biobío. La flota artesanal bordea las 5.000 embarcaciones inscritas, y más del 90% opera con motores fuera de borda que dependen de bencina o petróleo. Esa estructura productiva deja al sector particularmente vulnerable ante las alzas. “Esta realidad expone de manera directa y brutal al sector frente a cada aumento en los combustibles”, advirtió el dirigente.
El impacto ya se traduce en decisiones concretas en el mar. Según Arancibia, muchos pescadores han debido ajustar su forma de trabajo para poder sostener la actividad. “Es imposible que el sector pesquero artesanal, el botero, el de la pequeña lancha pueda asumir estos nuevos costos”, afirmó. En esa línea, explicó que hoy se planifican con mayor cautela los viajes, se priorizan trayectos más cortos e incluso se suspenden salidas cuando los números no cuadran. El problema, agregan desde el sector, no es nuevo, pero se ha acumulado en el tiempo. El alza reciente llega en un momento especialmente complejo, donde los recursos están más alejados de la costa, lo que obliga a consumir más combustible para mantener los niveles de captura.
El encarecimiento de la operación también golpea a la cadena completa: comercialización, abastecimiento y precios finales de los productos del mar. “El resultado es un escenario sin precedentes: mayores costos, menor acceso a los recursos y una creciente incertidumbre económica”, sostuvo Arancibia, advirtiendo que la situación puede afectar directamente el suministro para el consumo interno.
Desde Ferepa subrayan que la pesca artesanal cumple un rol clave en la seguridad alimentaria, el empleo local y la identidad de las comunidades costeras. Sin embargo, acusan que sigue operando en condiciones estructuralmente desfavorables, hoy profundizadas por el alza de los combustibles. A su juicio, las decisiones que inciden en el sector no siempre consideran esa realidad productiva.
El llamado apunta a una respuesta institucional. “Este nuevo escenario exige una respuesta urgente y diferenciada por parte de las autoridades”, planteó Cristián Arancibia, insistiendo en que no bastan medidas generales. El mensaje es claro: sin ajustes que reconozcan la particularidad del sector, el deterioro podría escalar en los próximos meses. “La pesca artesanal no puede seguir absorbiendo sola el costo de esta crisis”, concluyó Arancibia.


